¿Qué haría yo si tuviera uno de los collares de Zapatero?

imagen de una mujer en blanco y negro llevando un collar de alta joyeria

Estos días las noticias van llenas del tema de las famosas joyas. Seguro que habéis visto la foto del collar con esos dos pedazo de zafiros azul fuego rodeados de diamantes: una pieza tasada en más de 250.000 € que no deja a nadie indiferente.…y nos hace pensar en lo que significa transformar joyas para darles una nueva vida.

​Tener algo así en casa para no sacarlo nunca de la caja fuerte no tiene ningún sentido. Una joya está hecha para vivirla, para que le dé la luz y para disfrutarla sobre la piel. Si solo sirve para acumular polvo o miedo, deja de ser joya.

​Por eso, cuando vi la foto en el taller me puse a pensar: ¿y qué haría yo en el banco con este collar?

​Pues muy fácil: desmontarlo con todo el mimo del mundo y convertirlo en piezas que de verdad te puedas poner.

boceto joyas joyeria pardo

​En el boceto os enseño exactamente cómo me lo he planteado:

  • ​El anillo con la gema ovalada: Como las dos piedras no son iguales, esta gema irregular pedía a gritos ser la protagonista de una sortija. Con un brazo finito decorado con hojitas y diamantes pequeños, queda una pieza con mucha personalidad que te puedes poner perfectamente para ir a trabajar, a una reunión o a una cena sin verte recargada.
  • ​El colgante con la forma de pera: La otra gema tiene esa caída clásica de lágrima. En vez de llevar todo ese armazón rígido y pesado al cuello, la he dejado limpia, con una orla finita y una cadena ligera. Elegante, fino y que viste igual de bien con una camisa blanca sencilla que con un vestido arreglado.
  • ​La pulsera de tenis: Con toda la hilera de diamantes, una riviera clásica, comodísima y finita. De esas que te pones por la mañana y no te quitas en todo el día.
  • ​Pendientes largos de fantasía: Para cuando apetece arreglarse un poco más. Son vistosos y tienen movimiento con las hojitas de brillantes y las dos gotas de zafiro, pero pesan una milésima parte de lo que pesaba el collar.
  • ​Sortijas finitas: Con todos los brillantitos que van sobrando, un par de alianzas finas que puedes combinar juntas o llevar sueltas en cualquier momento, tengas el trabajo que tengas.

​Al final se trata de eso: adaptar la alta joyería a la vida real. Habrá piezas más del día a día (como los anillos o la pulsera) y otras más especiales para cuando tú decidas lucirlas, pero todas listas para salir del cajón.

​¿Y vosotras? Si os encontrarais con una joya así en las manos, ¿la dejaríais guardada bajo llave o la transformaríais para disfrutarla?

¿Se aprovecha el 100% del oro de mis joyas antiguas?

El oro se aprovecha, pero siempre existe un factor técnico fundamental: la merma. Durante los procesos de fundición, limado y pulido se pierde inevitablemente un pequeño porcentaje de metal. Además, las piezas antiguas no se fabricaban con la precisión analítica de hoy; muchas veces llevan soldaduras viejas o aleaciones que hacen que, al fundir, la ley baje de 18 quilates (a 17 o 16). En el taller analizamos el metal y aportamos oro fino para garantizar que la nueva pieza cumpla estrictamente con la ley legal de 18 quilates.

¿Merece la pena recuperar todas las piedras, incluso las más pequeñas?

Depende del valor de la gema y de la carga emocional. En piedras de cierto tamaño o piezas con historia sí compensa. Sin embargo, en piedras muy menudas o gastadas por el uso cotidiano, muchas veces no sale a cuenta: el trabajo de desengaste y reengaste por parte del clavador encarece la mano de obra (básicamente se cobra el doble de trabajo técnico) y supera el valor de la propia piedra. En el banco de trabajo evaluamos caso por caso para decirte con honestidad qué conviene reutilizar y qué no.

¿Qué ocurre si una gema antigua tiene marcas, mellas o piquetes?

Al desmontar la pieza revisamos el estado de cada gema. Si tiene marcas o desgaste, hay dos caminos: adaptar la nueva montura desde el diseño para proteger la zona dañada y ocultar el defecto sin encarecer el proceso, o enviarla al clavador y lapidario especialista si la pieza merece una intervención más compleja. Siempre buscamos la solución más coherente entre coste, estética y seguridad de la gema.

¿Puedo sacar varias piezas nuevas a partir de una sola joya que ya no uso?

Sí, siempre y cuando la pieza original tenga un peso en oro y un porte suficientes. De un collar o una pulsera ancha con cuerpo y volumen se pueden extraer perfectamente varias joyas (como un anillo y unos pendientes). Si se trata de una cadenita fina o un colgante ligero, la cantidad de metal no da para repartir y el margen de diseño es mucho más limitado.

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